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Los sabios buscadores

  • Pbro. Francisco Ontiveros Gutierrez
  • 4 ene
  • 2 Min. de lectura

A Mateo le debemos la crónica de los hechos y las explicitaciones tal como las conocemos, frente al absoluto silencio de esto en Marcos, Lucas y el Cuarto Evangelio. Mateo lo ha cifrado todo de forma tan elocuente que, ofrece los detalles suficientes para asegurarnos la veracidad del hecho, tanto en la referencia a la estrella como en la de los textos sagrados antiguos. Dice la nota a 2,1-12 de la Biblia de América: “utiliza dos recursos bien conocidos en su tiempo: el surgimiento de una nueva estrella y la referencia a textos del Antiguo Testamento. Ambos datos confirman que Jesús es el Mesías”. ¿Cómo vivo esta celebración de la Iglesia?

Estos personajes se pusieron en camino, vieron una estrella y comenzaron la aventura. Sin importar las distancias se hicieron al camino. En contraste con Herodes que tranquilo se encuentra en su seguro palacio, estos se pusieron en camino llenos de esperanza, con una pasión grande que los hizo vencer las distancia y todos los riesgos. En esto también se observa el cumplimiento de las antiguas profecías que sostienen que los pueblos paganos se rendirían ante el Salvador (cfr. Nm 24,17; Is 49,23; Sal 72, 10-15). Un contraste de poderes, el de Herodes que atrinchera en el seguro palacio, el de los buscadores que los saca al camino para donarse, y el de Dios, que sale de Sí para abrazar y recibir a todos en la ternura de un pequeño. ¿ Qué pienso del comportamiento de estos personajes?

Con todo, el consejo de Herodes es una exhortación vigente para nosotros: ir, averiguar cuidadosamente qué hay del niño, encontrarlo y comunicarlo para que los otros vayan también (cfr. Mt 2,8). Ese es el prototipo de mal catequista y mal evangelizador. Que no se mueve, no se deja tocar por la gran noticia, se queda estático, no dice cosas malas, pero lo terrible es que no se cree el Evangelio, sabe todo e investiga, pero su corazón ya no se mueve.¿La buena noticia me toca en lo profundo?

La Escritura repara en las ofrendas, las cuales son una gran profesión de fe. Esa es la verdadera epifanía, la comprensión de la manifestación de Dios en toda su grandeza y en su vulnerable cercanía. Quien se ha encontrado con Dios, no puede volver a su vida por el mismo camino, los magos nos enseñan que el verdadero encuentro con Cristo nos lleva a nuestra tierra, a ser fértiles, pero por otro camino, en el que ya no se necesita la guía de estrellas ni entrar en diálogo con los “poderosos de este mundo”. Gracias Dios por tantas estrellas que nos llevan a ti, por las travesías del camino en las que no dejas que nos perdamos, y por mostrarnos tu poder en la revolución de la ternura. 

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